El sacerdocio en el mormonismo

El mormonismo enseña que el sacerdocio es el poder y autoridad de Dios.  El Señor creó los cielos y la tierra por el poder de Su sacerdocio.

Los mormones creen que el Padre Celestial comparte Su sacerdocio con los miembros varones dignos de Su Iglesia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (la Iglesia Mormona). El sacerdocio habilita a sus poseedores para actuar en el nombre de Dios para la salvación de cada hijo de Dios. A ellos se les puede autorizar a predicar el evangelio, administrar las ordenanzas de salvación (tal como el bautismo), y gobernar el reino de Dios sobre la tierra.

La autoridad de Dios se ha confiado a personas escogidas desde el principio del mundo. Todos los profetas y apóstoles Bíblicos poseían este poder y era a través de él que ellos obtenían la verdad y la guía de Dios, otorgaban bendiciones y realizaban milagros por el bien de aquellos a quienes dirigían, y oficiaban en ordenanzas y rituales para la salvación. El sacerdocio es una conexión oficial entre el cielo y la tierra, entre Dios y el hombre, entre Cristo y Su Iglesia.

De tiempo en tiempo durante la historia de la tierra, la gente ha perdido colectivamente el sacerdocio debido a la desobediencia a los mandamientos del Señor. Ellos han rechazado y se han alejado de la verdad, quedándose con un disminuido entendimiento de la obra del Señor. Los mormones usan el término apostasía para describir este estado. La apostasía más severa fue llamada la Gran Apostasía, que ocurrió después de que Jesucristo dejó a Su Iglesia bajo el liderazgo de Sus Apóstoles, quienes finalmente fueron asesinados. Las doctrinas puras de la Iglesia se pervirtieron, y se formaron nuevas denominaciones sin la autorización ni autoridad divina. Como resultado de la extrema iniquidad, el mundo estuvo sujeto a un tiempo de ignorancia tanto espiritual como secular, denominada apropiadamente por algunos como la Edad de las Tinieblas.

Cada período de apostasía ha estado seguido de una restauración de las enseñanzas y autoridad divina en la tierra. Los mormones creen que José Smith fue escogido por Dios como el profeta que restauraría la verdadera Iglesia de Jesucristo –y el sacerdocio de Dios–en nuestra época. En 1829, como parte de la Restauración de la Iglesia, la cual empezó con la Primera Visión, José Smith recibió un grado limitado del poder del sacerdocio por las manos de un mensajero celestial que era en realidad el resucitado o inmortalizado, Juan el Bautista. Más tarde José recibió el sacerdocio en pleno de los Apóstoles de Jesús, Pedro, Santiago y Juan, también resucitados. Así, Jesucristo confirió su autoridad a sus Apóstoles, y luego posteriormente a José Smith, quien la confirió a otros.

En una cadena ininterrumpida, el sacerdocio se ha conferido desde el Señor Jesucristo a los miembros de la Iglesia Mormona en esta generación.

El sacerdocio está estructurado en diferentes etapas y oficios. El primer grado de autoridad es llamado el Sacerdocio Aarónico, por el nombre de Aarón del Antiguo Testamento (Éxodo, capítulo 4). Los hombres que lo poseen sirven en la capacidad de un diácono, maestro y presbítero, progresivamente. La autoridad divina completa se otorga en forma del Sacerdocio de Melquisedec, y tiene oficios incluyendo élder, sumo sacerdote, setenta y Apóstol. Estos varios oficios se han establecido para que la persona que posee el sacerdocio pueda experimentar desarrollo personal a medida que realice deberes cada vez mayores y servicio a otros en una manera organizada.

En la Iglesia Mormona un deber especial del sacerdocio es bendecir y repartir el sacramento. Otros deberes incluyen el realizar bautismos, otorgar el don del Espíritu Santo, realizar ordenanzas en los templos mormones tal como el matrimonio por la eternidad, el recoger donaciones para los necesitados, y hacer muchos otros actos de responsabilidad y servicio. En virtud de este sacerdocio y en el nombre de Jesucristo, un varón mormón puede colocar sus manos sobre las cabezas de los miembros de su familia y de otras personas y bendecirlos con salud física, fortaleza espiritual y guía del Señor. Sobre todo, el sacerdocio es un don generoso de Dios designado para tocar las vidas de todos Sus hijos sobre la tierra. Los mormones creen que los actos realizados por el poder del sacerdocio tienen validez sobre la tierra y en los cielos, porque la autoridad se ha enviado verdaderamente de los cielos.

Desde 1849 hasta 1978, a los hombres de descendencia africana no se les permitía recibir el sacerdocio, aunque ellos podían ser miembros y servir dentro de la Iglesia. En 1978, una declaración oficial de la Primera Presidencia informó que el Presidente de la Iglesia, Spencer W. Kimball había recibido una revelación indicando que todos los miembros varones dignos podían recibir el sacerdocio.

Aunque es difícil comprender las obras del Señor, podemos confiar en Él como un Ser que es omnipotente en supervisar el apropiado funcionamiento del universo así como en guiar cuidadosamente el alma de cada persona hacia la felicidad. Los mormones creen que a medida que nos esforzamos para servir al Señor y obedecer Sus mandamientos, sentiremos las bendiciones de Su poder y amor.

 

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Misioneros mormones