Piedras videntes y traducción

El Libro del Mormón es un documento traducido, escrito originalmente en un idioma que José Smith Hijo describió como “Egipcio Reformado.”  Si José Smith no era un hombre bien educado, incluso en el inglés ¿Cómo pudo haberlo traducido?  El Señor le proporcionó piedras videntes, también llamadas el Urim y Tumim.

El Urim y Tumim se describen como “instrumentos preparados por Dios para ayudar al hombre a recibir la revelación y a traducir idiomas.  En el idioma hebreo Urim y Tumim significa ‘luces y perfecciones’.  El Urim y Tumim constan de dos piedras fijadas en aros de plata y a veces aseguradas a un pectoral.

En la creencia mormona, un vidente es también un profeta, y es además la única persona capaz y autorizada para utilizar estas piedras videntes.  El Urim y Tumim se mencionan en el Antiguo Testamento, al inicio con Aarón, actuando como sacerdote levita, y se mencionan posteriormente en ocasiones también relacionadas a los sacerdotes levitas.  Los mormones creen que Abraham recibió la revelación mediante el Urim y Tumim, y el Libro del Mormón menciona a algunos profetas nefitas que también llevaron consigo el Urim y Tumim.

Cuando José Smith, bajo la guía del ángel Moroni, encontró las planchas de oro (que serían traducidas para ser el Libro del Mormón) en el Cerro Cumora, también encontró junto a ellas el Urim y Tumim.  En José Smith Historia 1:35, él las describe de la siguiente manera, “junto con las planchas estaban depositadas dos piedras, en aros de plata, las cuales, aseguradas a un pectoral, formaban lo que se llamaba el Urim y Tumim; que la posesión y uso de estas piedras era lo que constituía a los “videntes” en los días antiguos, o anteriores, y que Dios las había preparado para la traducción del libro.”

Las planchas de oro y el Urim y Tumim eran sagrados.  José Smith debía guardarlos en un lugar seguro hasta que el ángel Moroni se los pidiera.   De hecho, aunque eran sagrados, el Urim y Tumim y las planchas de oro eran objetos físicos que podían ser robados o perderse.  En particular, cuando comenzaron los rumores sobre la existencia de las planchas de oro, éstas se convirtieron en una blanco para los posibles ladrones y para aquellos  que deseaban desacreditar la fe mormona.

Además de guardarlas en un lugar seguro, José Smith no debía mostrar el Urim y Tumim o las planchas de oro a cualquier persona, excepto que el Señor se lo indicara de manera explícita.  A los Tres Testigos y los Ocho Testigos del Libro del Mormón se les permitió observar la obra sagrada en oro, en su idioma original.

José Smith no narra el proceso exacto de la traducción con el Urim y Tumim, pero él enfatiza que la capacidad para  traducir era un regalo espiritual de Dios.  El Urim y Tumim eran herramientas sagradas, que eran utilizadas bajo la guía del Espíritu Santo y de Dios.

Después, José Smith le dijo al élder Orson Pratt que las piedras videntes no eran esenciales para percibir la revelación y realizar traducciones.  Más bien, se las dieron porque él era inexperto, cuando él era inexperto.  A medida que José Smith continuó traduciendo y familiarizándose mucho más con la revelación, él ya no necesitó más las piedras videntes.

One Response to “Piedras videntes y traducción”

  1. Brandyt dice:

    buenos dias un amigo mio se ire miosin y pues no se k regalarle paru despedide pueden ayudar gracias yo soy catolico pero respeto mucho cadne las religiones

Deje un comentario

Misioneros mormones